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Millones de Chromebook vendidos durante la pandemia comienzan a fallar

Los equipos portátiles Chromebook son muy populares en las escuelas, y es por ello que durante la pandemia de COVID se vendieron millones de estos dispositivos que ahora plantean serios problemas. El resumen sería: lo barato sale caro.

Los Chromebook son únicamente populares debido a su bajo precio, pero ahora el Fondo de Educación del Grupo de Investigación de Interés Público de EE.UU. ha descubierto numerosas desventajas. Si bien son baratos, estos tienen una baja vida útil, son caros de reparar, menos sostenibles y, por ende, el coste final termina siendo superior respecto a otros portátiles de precio más elevado.

Este informe llega apenas tres años después de que el COVID apareciera en nuestras vidas a principios de 2020. Muchos colegios se vieron forzados a comprar los equipos portátiles más baratos posibles al por mayor para que los estudiantes pudieran estudiar desde casa. Y sí, la mayoría de ellos terminaron recurriendo a los Chromebooks.

Reparar el teclado de un Chromebook cuesta casi la mitad que el propio portátil

Chromebook Snapdragon Ingresos ARM

Una de las mayores quejas están ligadas a la reparabilidad. Además de ser casi imposibles de actualizar, son difíciles de reparar respecto a un equipo Windows. A esto se le suma que las piezas de repuesto son mucho más difícil de conseguir, y por ende, más caras. Especialmente se indica que las pantallas, bisagras y teclados son los más difíciles de conseguir. En concreto, los elementos que más se suelen dañar debido al uso escolar.

Los investigadores descubrieron que prácticamente la mitad de teclados compatibles con los Acer Chromebooks estaban agotados. Los que habían disponible, tenían un coste de 89,99 dólares, casi la mitad de lo que cuesta un Chromebook (200 dólares). Se informa que el Grupo de Investigación se vio forzado a comprar nuevos lotes de Chromebooks para emplearlos como piezas de repuesto para otros sistemas.

“Estos altos costos pueden hacer que las escuelas reconsideren los Chromebooks como una estrategia de ahorro”, dice el informe.

El software de estos equipos también da dolores de cabeza a las escuelas

Acer Chromebook 516 GE

A esto se le suma, que las actualizaciones automáticas de los Chromebook realmente son más cortas de lo que se espera. Si bien Google actualmente garantiza ocho años de actualizaciones automáticas para Chromebooks, ese período comienza oficialmente cuando Google certifica un Chromebook, no cuando una escuela realmente obtiene ese Chromebook, que es un proceso que puede llevar mucho más tiempo. En el momento en que una escuela ha comprado, recibido, configurado y desplegado con éxito una flota de Chromebooks para estudiantes, es común que la expiración sea «de cuatro a cinco años«, según el informe.

“Cuando el software caduca a los pocos años de uso de un dispositivo, las escuelas se quedan con equipos inseguros que terminan como desechos electrónicos. Esto crea la necesidad de comprar aún más Chromebooks”, se advierte.

El mayor de por problemas, es que se perjudica la reventa de estos equipos. Esto implica que no venderlos, se traduce en tener que pagar para reciclarlos. También el informe indica que Google debería facilitar la instalación de otros sistemas operativos como Linux. Estos tendrían una segunda vida ya que la reventa sería más atractiva.

“La elección del sistema operativo no solo es un derecho del consumidor, sino que extendería el valor de reventa y reutilización de la computadora portátil por años”